Dado que el apartamento "bajo techo" y de dos niveles, con una superficie de 150 m², combinaba inicialmente hormigón y ladrillo, se adoptó el concepto de loft. La textura de ladrillo de las paredes es el ladrillo auténtico que había en el edificio. Se tomó la decisión de dejar la textura de las paredes lo más rugosa posible para jugar con el contraste con los materiales de la más alta calidad. La idea del diseño de color fue una gama monocromática. Como si fuera una base fina y transparente para los futuros objetos, discreta y armoniosa. Los muebles de colores vivos aportan los acentos "adecuados".
Algunas ideas sufrieron cambios debido a la complejidad y, en ocasiones, al peligro que suponía su realización. Por ejemplo, las vitrinas móviles de la primera planta estaban pensadas inicialmente para ser totalmente de cristal. Sin embargo, dada nuestra altura (3 m), ningún fabricante se hizo responsable de la resistencia de esta estructura. Las alternativas propuestas adolecían de graves deficiencias estéticas. Tuvimos que renunciar al cristal y fabricar vitrinas con armazón de madera. Ahora estamos contentos con el resultado, ya que estas vitrinas aportan calidez.
Un sofá grande y cómodo, el mueble ideal para el salón
Todos los detalles y elementos complementan la idea general. Nos gusta mucho cómo encaja la escalera de hierro fundido, que marca el tono de todo el espacio. Las contraventanas de las ventanas y las vitrinas que dividen el espacio de la primera planta aportan un encanto incondicional.
Durante la realización del proyecto, la clienta participó muy activamente en la toma de todas las decisiones. Es una persona con un gusto impecable y una idea clara de lo que quiere. Juntos nos entusiasmamos con la idea de convertir este apartamento en un loft, y su audacia a la hora de tomar decisiones nos cautivó.
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Mueble Antonio Lupe
El mueble bajo el lavabo se fija a la pared, liberando espacio